El cyberbullying se ha convertido en un tema crítico en los últimos años gracias a la proliferación de las redes sociales, pero según los nuevos datos, el acoso escolar tradicional, cara a cara, es todavía mucho más común entre los jóvenes de hoy.
Un nuevo estudio presentado en la American Psychological Association 120a Convención Anual en Orlando, Florida, encontró que el acoso cibernético – que se lleva a cabo en línea o a través de un teléfono móvil – no está creciendo tan rápidamente como se pensaba.
En un estudio llevado a cabo con unos 450.000 estudiantes estadounidenses, alrededor del 18% de los estudiantes dijeron que habían sido intimidados verbalmente y el 5% había sido víctimas de acoso cibernético. Resultados similares surgieron en otros estudios, incluyendo uno realizado en Noruega que siguió a 9.000 estudiantes en 41 escuelas desde 2006 a 2010. Aproximadamente el 11% dijo que fue intimidado en la persona y el 4% fueron víctimas de acoso cibernético.
Sin embargo, y aunque sea de menor prevalencia que el acoso presencial, el acoso cibernético -o cyberbullying- sigue siendo un problema crítico que puede causar pensamientos de depresión, pobre autoestima y suicidios. Por eso es importante también tomar en serio el acoso cibernético en la investigación y la prevención.
Si estáis ante un caso de bullying o cyberbullying, sea vosotros personalmente, sea de un compañero, familiar o amigo, lo primero que debéis hacer es acudir a alguien que pueda ayudaros. Puede ser un profesor, un familiar adulto en el que confiéis, el psicólogo del colegio … ellos podrán intervenir para que la situación cese lo antes posible, lo que es fundamental en estos casos. En caso que queráis acreditar haber sufrido bullying, y las secuelas psicológicas que os ha causado, debéis acudir a un psicólogo forense, quién tras una extensa evaluación, emitirá un informe pericial psicológico.